lunes, 29 de diciembre de 2008

EL HAMBRE Y LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA EN AMERICA LATINA



Hacia el año 2000, un 18,5% de la población latinoamericana y caribeña era extremadamente pobre, un 11% presentaba algún grado de subnutrición (cerca de 54 millones de personas) y casi un 8% de los niños menores de cinco años registraban bajo peso para la edad. Aunque estas cifras señalan que el hambre y la inseguridad alimentaria alcanzan niveles menos dramáticos que en las demás regiones en desarrollo, al utilizar indicadores más adecuados para dar cuenta de estos fenómenos en América Latina y el Caribe se obtiene un diagnóstico de mayor gravedad:
la subnutrición afecta a cerca del 22% de la población si se consideran los requerimientos calóricos medios de la población en lugar de los mínimos, mientras que casi un 21% de los niños presenta desnutrición crónica moderada o grave. Sin embargo, las diferencias entre países son muy pronunciadas: las estimaciones de subnutrición de la FAO indican que en siete países más del 20% de la población padece hambre, mientras que en otros seis países no afecta a más del 5% de la población.

Los muy bajos ingresos de amplios sectores de la población y la consecuente falta de acceso al consumo de alimentos en cantidad y calidad adecuadas son una de las causas principales de la inseguridad alimentaria y del hambre en América Latina y el Caribe. En general, se producen en la región alimentos suficientes para satisfacer los requerimientos nutricionales de todos sus habitantes –sólo tres de 23 países producen una cantidad cercana o inferior a 2.200 kilocalorías diarias por persona–, por lo que el problema del hambre tiene más relación con la elevada desigualdad en la distribución del ingreso y del consumo que con la oferta alimentaria insuficiente.

Los problemas de acceso a los alimentos se tornan más complejos en la medida en que la desigualdad se acrecienta por las disparidades entre los habitantes de un mismo país por su localización geográfica, factores étnicos, familiares y de género. Durante los años noventa la desigualdad de acceso al consumo de alimentos se mantuvo o aumentó en casi todos los países de la región, de modo que la reducción de la subnutrición se debió principalmente al incremento de la oferta agregada de alimentos.

La alimentación es reconocida como un derecho humano en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales que, junto con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, constituye un instrumento jurídico fundamental para la materialización de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En el artículo 11 de este Pacto, que consagra el derecho a un nivel de vida adecuado, se incluyen la alimentación, el vestido y la “mejora continua de las condiciones de existencia”. Se establece que los Estados partes, “reconociendo el derecho fundamental de toda persona a estar protegida contra el hambre, adoptarán, individualmente y mediante la cooperación internacional, las medidas, incluidos los programas concretos, que se necesitan para:

a) mejorar los métodos de producción, conservación y distribución de alimentos, mediante la plena utilización de los conocimientos técnicos y científicos, la divulgación de principios sobre nutrición y el perfeccionamiento o la reforma de los regímenes agrarios, de modo que se logren la explotación y la utilización más eficaces de las riquezas naturales;

b) Asegurar una distribución equitativa de los alimentos mundiales en relación con las necesidades, teniendo en cuenta los problemas que se plantean tanto a los países que importan productos alimenticios como a los que los exportan”.

Más allá de las posiciones de los países acerca del Pacto, o del alcance de los derechos que reconoce, existe consenso en torno a la noción de derecho a la alimentación. El Pacto consigna que los Estados deberán dar cumplimiento a la obligación de proteger, promover y asegurar el goce de estos derechos de manera progresiva y hasta el máximo de los recursos de que

Un porcentaje elevado de población subnutrida, y especialmente de niños desnutridos, es una forma segura de perpetuar la pobreza extrema. Si bien la lucha contra la pobreza es parte importante del abatimiento del hambre, no cabe esperar que los esfuerzos destinados a reducirla garanticen por sí solos y en un plazo razonable el cumplimiento del primer objetivo de desarrollo del milenio: la erradicación del hambre. Pobreza absoluta y hambre están estrechamente relacionados pero no son fenómenos asimilables, pues una parte de la población afectada por la desnutrición no integra el estrato más pobre de los países y, a su vez, no toda la población de muy bajos ingresos manifiesta las consecuencias más agudas de la falta de alimentos pongan.

Una política social orientada a erradicar el hambre y la desnutrición debe tomar en consideración los problemas de inseguridad y vulnerabilidad a los que está expuesta la población.

Esta política debe propender al logro de la seguridad alimentaria y a minimizar los riesgos a que están expuestos los grupos más vulnerables de la población.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Soberanía alimentaria y globalización



"Durante las dos últimas décadas se aplicaron políticas neoliberales que están lejos de cumplir los compromisos adoptados sobre las necesidades de alimentación. Hambre y desnutrición son el resultado de excluir a millones de personas del acceso a bienes y recursos como tierras, bosques, mares, agua, semillas, tecnología y conocimiento".

Durante las dos últimas décadas se han aplicado políticas neoliberales tanto desde organismos multilaterales tales como el FMI, OMC y el BM, como desde muchos de los gobiernos del mundo. Y a pesar de ello, están muy lejos de haberse cumplido los compromisos adoptados para satisfacer las necesidades de alimentación de los pueblos. El derecho humano más elemental contenido en la Declaración Universal, el derecho a alimentarse, es letra muerta en muchos países del mundo.

Hoy sabemos que la sustentabilidad de los sistemas alimentarios no es una cuestión únicamente técnica. Al contrario, alcanzarla constituye un desafío que exige la más alta voluntad política de los Estados y resulta inviable en el contexto de la liberalización promovida desde la OMC y los organismos financieros internacionales.

El hambre y la desnutrición son el resultado de haber excluido a millones de personas del acceso a bienes y recursos productivos tales como la tierra, el bosque, el mar, el agua, las semillas, la tecnología y el conocimiento. Son, ante todo, consecuencia de las políticas económicas, agrícolas y comerciales a escala mundial, regional y nacional impuestas por los poderes de los países desarrollados, sus corporaciones transnacionales y sus aliados en el Tercer Mundo, en su afán de mantener y acrecentar su hegemonía política, económica, cultural y militar en el actual proceso de reestructuración económica global.

Señalemos algunos rasgos definitorios del contexto mundial agroalimentario en el que nos encontramos::

Aproximadamente 2.000 millones de personas padecen carencias alimentarias de proteínas, hierro, iodo, vitamina A y otras vitaminas. En nuestro mundo globalizado unos 826 millones de personas sufren el azote del hambre, de ellas 792 millones viven en países en vías de desarrollo y 34 millones en países industrializados.

Solo en América Latina más de 200.000 niños mueren anualmente, antes de cumplir los 5 años, por desnutrición y enfermedades que pueden ser fácilmente prevenidas o tratadas.
Están creciendo las desigualdades entre países ricos y pobres y también dentro de ellos. Hoy mas de 80 países tienen una renta per capita inferior a la de hace una década.

Se está globalizando la pobreza y la exclusión social: 2.800 millones de personas sobreviven hoy con menos de 2 dólares por día, y 1.200 millones de ellas disponen de menos de 1 dólar por día.
En el mundo de hoy el 20 % más rico de la población mundial controla el 86 % del PIB mundial y el 82 % de las exportaciones de bienes y servicios. El 20 % más pobre apenas opera sobre un 1 % del PIB y de las exportaciones.

El 70 % de las personas pobres en el mundo viven en zonas rurales y dependen casi totalmente de la agricultura y el desarrollo rural para su subsistencia. También se observa un rápido incremento del número y la proporción de habitantes de las zonas urbanas afectados por la pobreza, el hambre y la malnutrición. Prácticamente la mitad de la humanidad vive en el campo y en barrios urbanos marginales, con un poder adquisitivo insignificante.

Paradójicamente, durante los últimos diez años, se observa una tendencia decreciente de los presupuestos nacionales de los países en desarrollo y de los fondos de ayuda al desarrollo, directamente destinados a la agricultura, el desarrollo rural y la seguridad alimentaria.

Se está produciendo una masiva expulsión de comunidades campesinas e indígenas del cultivo de la tierra sin alternativa de medios de vida y de trabajo. No se aplica extensamente una verdadera Reforma Agraria integral, hay una creciente concentración de la propiedad de la tierra y se está eliminando progresivamente la cultura y la identidad campesina
Se hace caso omiso del hecho de que la diversidad biológica es la columna vertebral de los sistemas de producción animal, agrícola, forrajera, forestal y de acuicultura, y parte esencial del funcionamiento de la biosfera. Se saquea la naturaleza a través de la biopirateria.

Están en desarrollo unos sistemas de derechos de propiedad intelectual y de patentes que aumentan la escasez de material biológico necesario para la agricultura y, al mismo tiempo, se privatizan los materiales genéticos que dan origen a la vida y a la actividad campesina e indígena. El 95 % de las patentes alimentarías en el mundo provienen de solo siete países avanzados.
Está creciendo la agricultura transgénica que provoca una contaminación genética irreversible, desconociéndose sus impactos futuros sobre la salud animal y humana. Simultáneamente la globalización en manos de las corporaciones transnacionales está potenciando la fusión de las empresas productoras de semillas, de plaguicidas y de fármacos provocando un control creciente de la oferta alimentaria y de la salud mundial.

La creciente regulación de la producción agrícola y alimentaria mediante el libre cambio internacional, tiende a ajustar todos los precios agrarios a los del menor postor mundial, reduce la producción y el consumo e impide que desaparezca la pobreza y la desnutrición en el mundo.

Alexander Galindo Murcia
Ingeniero Agroecologo
UNAC – CAQUETA
agroecoamazonia@yahoo.es

lunes, 15 de diciembre de 2008

La agroecología: una ciencia para la agricultura sustentable

Escrito por Alexander Galindo Murcia
15-12-2008

La sustentabilidad en el medio rural, demanda una reconsideración de las formas de utilización de los recursos naturales en los procesos agropecuarios y forestales y por tanto, la transición hacia actividades productivas sustentables y multifuncionales con criterios como; autosuficiencia, diversificación,equidad, productividad, autonomía y estabilidad.
Se orientan hacia un proceso de construcción de saberes y conocimientos en la búsqueda de alternativas tecnológicas para hacia el manejo sustentable de los recursos naturales. Este proceso se inscribe en la perspectiva de nuevos enfoques científicos capaces de dar cuenta de los complejos procesos de desarrollo sustentable.

La agricultura sustentable

Agricultura sustentable: es el desarrollo de sistemas agropecuarios, capaces de mantener su producción a través del tiempo, mejorando la eficiencia biológica y atendiendo a las condiciones sociales y económicas y a las características ecológicas (Altieri 2004)
A través de estos principios se busca menor dependencia de los insumos externos; la soberanía y autosuficiencia alimentaria; los procesos de autogestión y participación comunitaria; el uso de recursos renovables locales; el mantenimiento de la capacidad productiva; el respeto a la diversidad cultural; impactos benignos sobre el medio ambiente; el uso de la experiencia y conocimiento local; el mejoramiento de la diversidad biológica y la atención a los mercados locales y externos. (Gliessman 2002)
La agricultura sustentable es multi-funcional, se asume que la agricultura cumple funciones que no son mercantiles –como las ecológicas, sociales y culturales-, y reconoce que la diversidad de los paisajes rurales, y la riqueza de sus agroecosistemas representan un irrenunciable patrimonio de las sociedades. Reconociendo también las diferentes aportaciones de la agricultura a las sociedades, y se orienta hacia estrategias que incluyen el agroturismo, la conservación de paisajes rurales, la diversificación de actividades y cultivos; los productos locales y de calidad, nuevas formas de organización rural, apoyo a la agricultura familiar, e interacciones con consumidores urbanos (Van der Ploeg et al 2004)

Las fuentes de la agroecología

La Agroecología surge en Latinoamérica como una respuesta para encarar la crisis ecológica y los problemas sociales y medioambientales generados por ella, desde el manejo sostenible de los recursos naturales y el acceso igualitario a ellos. (Altieri 1999)
La agroecologia se basa en Las Ciencias agrarias, ecología, estudios del desarrollo Los movimientos sociales Los sistemas tradicionales de producciónen un sentido amplio es un enfoque de la agricultura más ligado al medio ambiente y más sensible socialmente, centrado no sólo en la producción sino también, en la sostenibilidad ecológica de los sistemas de producción (Hecht 1999)

La Agroecología es la disciplina científica que enfoca el estudio de la agricultura desde una perspectiva ecológica y es definida como un marco teórico cuyo fin es analizar los procesos agrícolas de una manera más amplia, a la Agroecología le interesa no solo la maximización de la producción de un cultivo en particular sino más bien, la optimización del agro ecosistema como un todo (Altieri 2004)

La Agroecología es la base científica para la búsqueda de formas de agricultura sustentable, como elementos de estrategias de desarrollo alternativo.se inscribe naturalmente en aquellas corrientes de pensamiento se orientan hacia nuevas perspectivas
Los elementos de la agroecología consideran el manejo ecológico de los recursos naturales, ell enfoque de la complejidad, la coevolución social y ecológica,a dimensión local y el desarrollo endógeno, el conocimiento campesino e indígena, la diversidad ecológica, cultural y productiva(Sevilla 2007)

El agro ecosistema: un concepto central en agro ecología

Es un ecosistema modificado por la intervención humana para la producción agrícola, pecuaria o forestal, es el resultado de la coevolución entre los procesos sociales y los procesos naturales que se desarrollan en forma paralela e interdependiente en un contexto histórico específico.
El agroecosistema es una construcción social producto de la coevolución entre las culturas humanas y la naturaleza. Y es la manera en que cada grupo humano altera la estructura y dinámica de cada ecosistema, supone la introducción de un nuevo tipo de diversidad -la humana-, al incluir en el manejo de los recursos el sello propio de su identidad cultural.
La agroecologia como ciencia debe considerar principios que nos permitan el manejo de los ecosistemas. La diversificación vegetal y animal a nivel de especies y/o genética en tiempo y espacio, El reciclaje de nutrientes y materia orgánica optimizando la disponibilidad y balance de nutrientes., La provisión de condiciones edáficas óptimas vía materia orgánica, estimulando la biología del suelo.La minimización de pérdidas de suelo y agua.El control de la erosión y manejo del microclima y Las interacciones plantas-plantas, plantas-animales y animales-animales.
Actualmente son más de 400 mil pequeños productores, indígenas y campesinos en América Latina, certificados como orgánicos los que continúan desarrollando a diario en sus parcelas la producción de alimentos sanos.Donde la superficie agrícola mundial que se dedica a la agricultura orgánica el 24.2% corresponden a América Latina. Dentro de este panorama es necesario subrayar a la pequeña producción agroecológica, que forman el grueso de las fincas identificadas, cuyo promedio de las fincas ronda las 5 hectáreas.

Es por eso que hoy debemos reflexionar por que el El campo y el medio ambiente en América Latina esta en grave crisis, las tendencias globales y los movimientos sociales se orientan hacia la sustentabilidad y Los movimientos sociales hacen avanzar a la agricultura sustentable en Latinoamérica.

Es necesario un nuevo tipo de consumidor más responsable, sustentable y orientado al comercio justo.

*Alexander Galindo Murcia es Ingeniero Agroecólogo UNAC –CAQUETA COLOMBIA

viernes, 12 de diciembre de 2008

El café ecológico amazónico

El café ecológico amazónico
Alternativa sostenible para los campesinos


Los cambios tecnológicos promovidos en la caficultura de tipo industrial están dando paso a un modelo basado exclusivamente en la exportación y en sistemas de maximización de la productividad, con consecuencias negativas como:

• los sistemas agrícolas no sostenibles
• mayor concentración de la tierra
• degradación de los suelos
• erosión genética
• desintegración de las comunidades campesinas
• tercerización y precarización del empleo rural, y
• mayor exclusión y pobreza

Asimismo, el monocultivo y la industrialización de la agricultura van destruyendo el modelo tradicional de producción diversificada, que incluye un espacio para el consumo familiar. En este contexto, la explotación rural pierde viabilidad económica y social, y se muestra, paradójicamente, incapaz de suministrar el alimento y los recursos necesarios para las familias rurales, expulsando a los campesinos y a los trabajadores rurales asalariados hacia los cinturones urbanos de miseria.

Antecedentes del proyecto de café amazónico

El desarrollo de la caficultura en el municipio de Florencia, departamento del Caquetá en la Amazonia colombiana, se proyecta como una alternativa que ofrece a los agricultores una opción lícita frente a la producción de cultivos de uso ilícito, y sostenible frente a los monocultivos agrícolas, el uso de agrotóxicos, y la deforestación de los bosques amazónicos, prácticas que degradan agrícola y ambientalmente los suelos del trópico. En el municipio de Florencia predomina un paisaje de lomerío, piedemonte y montaña. Se clasifica como un ecosistema de bosque húmedo tropical, con una temperatura media de 24,8 grados centígrados; una precipitación media anual de 3.840 milímetros; un brillo solar promedio de 4,5 horas al día, y una humedad relativa de 80 por ciento. La región es también una zona de transición hacia otros ecosistemas importantes, como los de la región andina.

El café producido en la zona alta de la cuenca amazónica, en el departamento del Caquetá, es reconocido como café especial de alta calidad, por sus características aromáticas y un grado de acidez que le dan las aguas, el tipo de suelos, el bioclima y el manejo agroecológico adoptado por los campesinos productores de la región. Así, la producción, transformación y comercialización del café ecológico amazónico, permite articular el desarrollo social, agroempresarial y económico de las comunidades campesinas de las zonas de cordillera del departamento.

El proceso de reconversión agrícola se viene realizando desde hace dos años, con la participación de 12 veredas correspondientes al corregimiento San Pedro, del municipio de Florencia. Este proceso ha obtenido reconocimiento nacional al crearse la Minicadena Productiva y Social de Café Ecológico Amazónico, dependiente del programa de Acción Social de la Presidencia de la República. En la Minicadena se articulan la Asociación de Productores de Café Ecológico Amazónico (ASOMACAFE); la Tostadora de Café Maranatha, que trilla y tuesta el grano para transformarlo en la marca Café Caquetá, y el acompañamiento del Colectivo de Agricultura y Producción Orgánica de la Amazonia Masa Wai, afiliado de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación y la Agricultura (UITA) y a la Unión Nacional Agroalimentaria de Colombia (UNAC).

Producción ecológica

En la producción de café ecológico, al igual que en la agricultura orgánica o ecológica, suele haber una tendencia a orientar la atención hacia un simple cambio de paquete tecnológico que por lo general es poco sostenible y que, más bien, beneficia a otros intereses. Por esta razón, para la producción ecológica del café amazónico consideramos tres ideas fundamentales de una manera más sostenible:

1. las iniciativas de café ecológico, se están enmarcando en esfuerzos más amplios, orientados hacia la constitución de una finca integral;

2. al interior del sistema o subsistema de café en la finca (el cafetal) se promueve el aprovechamiento de los recursos y potencialidades del trópico para avanzar hacia modelos poco dependientes de insumos externos, y
Este proceso productivo se ha basado en la convicción del colectivo Masa Wai de que, más que un conjunto de prácticas tecnológicas, la agroecología es una herramienta para la transformación social.

3. la relevancia de dar pasos más allá de la producción de materias primas, hacia la agroindustria y la comercialización de los productos, obteniendo valor agregado. Los caficultores de ASOMACAFE tienen una cultura ecológica, caracterizada por su forma de producción tradicional, que es de por sí producción ecológica sin certificación debido a que carecen de recursos para adquirir insumos agrícolas de síntesis química (agrotóxicos), y a que sus suelos producen medianamente sin necesidad de fertilización.

Sin embargo, con el objetivo de promover un “desarrollo humano agroecológico”, los caficultores han recibido capacitación del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), en producción agrícola ecológica. Ahí construyen las herramientas necesarias para la implementación de técnicas adaptables, accesibles y apropiables para la producción agroecológica del café amazónico, permitiendo mejorar los ciclos biogeoquímicos del suelo, mantener el equilibrio dinámico de las relaciones ecológicas en los agroecosistemas, reducir los costos provenientes de la adquisición de insumos y aumentar la productividad.

Además, han conseguido mejorar sus precios en los mercados nacionales e internacionales por tener un café ecológico. En conjunto, el proceso permite tanto a los agricultores como a los consumidores, mejorar su calidad de vida.

Capacitación y organización

A través del acompañamiento del colectivo Masa Wai, los campesinos conocen el grave daño que ocasionan los agrotóxicos a la flora, la fauna, el aire, el suelo, el agua y la salud humana. Esta estrategia de trabajo permite la concientización de las familias campesinas sobre la necesidad de desarrollar una agricultura más amigable con el medio ambiente y más saludable para los productores y para los consumidores. El proceso de capacitación y organización para el trabajo surgido de esta relación ha permitido a los agricultores avanzar en diversas áreas productivas:

• uso de biofertilizantes foliares enriquecidos con minerales de roca, así como abono orgánico fermentado, realizados con insumos propios de las fincas cafetaleras y de la región;
• uso de activadores enzimáticos extraídos del suero de la yuca (la acción fitohormonal de estos activadores permite un mejor crecimiento de los cafetos, y se utiliza también para prevenir enfermedades y combatir insectos patógenos);
• identificación de rocas –en lo que se ha denominado geología campesina–, que permite a los campesinos conocer el contenido mineral de las rocas de sus fincas, buscando sustituir la compra de minerales y desarrollar investigación participativa sobre la nutrición de sus cafetos.

En la búsqueda de un manejo racional para una de las zonas de mayor biodiversidad del mundo, desde la óptica de conservar produciendo y producir conservando, los caficultores están implementando modelos agroforestales que aprovechan mejor las potencialidades de esta misma biodiversidad; fomentan el reciclaje de nutrientes del suelo, y lo protegen de las diferentes formas
de erosión. Asimismo, han diversificado su producción con la siembra intercalada de productos dirigidos al sustento familiar, permitiéndoles mayor independencia frente a las difíciles condiciones socioeconómicas actuales y garantizando la autosuficiencia alimentaria de las comunidades.

El café ecológico en las fincas integrales

Uno de los problemas fundamentales de la agricultura convencional es la opción del monocultivo, que ha llevado a la quiebra a muchos productores. El café es un caso típico en las actuales condiciones. En algunas regiones de Colombia el paisaje está uniformado por el café. En ellas, durante las épocas de buenos precios, las familias han podido adquirir lo básico y mucho más, pero en tiempos de crisis se ha manifestado la insostenibilidad del monocultivo, generando problemas como el desempleo y la migración.

Transitar hacia una producción ecológica del café en la Amazonia colombiana, implica cambiar la mentalidad del sector cafetero y el manejo tecnológico del cultivo, hacia la diversificación, asociando el café con otras variedades de plantas, ampliando a la vez la gama de actividades agrícolas, pecuarias y silvícolas. Lo anterior depende en gran medida de las condiciones agroecológicas específicas, así como del tamaño de las parcelas, la disponibilidad de mano de obra y los recursos adicionales que ofrezca la finca. Esto es lo que entendemos por producción de café ecológico en fincas integrales.

El manejo ecológico del café amazónico como una alternativa sostenible no es una propuesta hermética en relación a los componentes que debería tener. Por el contrario, con los principios y fines mencionados se abre un abanico de posibilidades que se pueden adaptar o introducir en cada condición particular. El establecimiento del café ecológico amazónico asociado con cultivos de panllevar ha permitido la conservación de los suelos, el agua y el ecosistema; ha promovido la diversificación de la fauna y el aumento de los niveles de nutrición del suelo a través de la remineralización, promoviendo así el equilibrio del agroecosistema de café.

El cafetal ecológico

En su estado natural, el café es una planta del bosque. A diferencia de otros cultivos, como la caña de azúcar y el maíz, que son muy exigentes en luz solar, su ambiente ideal es bajo la sombra de árboles (de un 35 a un 65 por ciento) y con temperaturas entre los 17 y los 23 grados centígrados. Aún cuando es posible producir café comercial y, en algunos casos también orgánico, con poca o nula diversidad, estas iniciativas son poco sostenibles puesto que exigen muchos insumos externos; los costos son más altos y las plantas de café se agotan rápidamente.

Por el contrario, el café cultivado en asociación con otras plantas en un sistema agroforestal es mucho más estable en producción; la calidad del grano es mejor; los costos se llegan a disminuir; el ambiente es más sano para los cultivos, y en el área se pueden cultivar varios productos para el autoconsumo y el mercado. Con todas estas ventajas, el diseño del cafetal ecológico diversificado para las condiciones de la zona de montaña de la Amazonia es una prioridad para avanzar hacia una producción más sostenible de café. Desde luego dependerá de cada lugar, de cada condición agroecológica e inclusive de la lógica particular de cada familia agricultora, la selección de las especies que se integrarán, así como en qué cantidades y a qué distancias, entre otras variables.

La experiencia de organización de los caficultores de la región de Florencia y su adopción de sistemas cafetaleros en agroforestería, ha avanzado más allá de la finca. Hoy, los productores trabajan en una cadena productiva asociada con una microempresa tostadora y transformadora de café que lleva sus productos con valor agregado hasta el mercado, en formas empaquetadas.

Existen aún problemas de comercialización relacionados con el uso de la marca “café amazónico”. Siendo el café Caquetá un tipo de café amazónico producido en condiciones orgánicas, los productores no pueden hacer uso de la marca “café amazónico” pues ésta está destinada, a nivel nacional, a la caracterización de la producción de organizaciones vinculadas con la Federación de Cafeteros de Colombia (FEDECAFE), una estructura de nivel nacional, orientada a la exportación, cuyos beneficios no alcanzan a las organizaciones que no forman parte de ella. Sin embargo, los productores del Caquetá están trabajando en sistemas de certificación participativa que les permitan comercializar tanto en el mercado interno como en el exterior, su producción orgánica. Además, en vinculación con la tostadora de café Maranatha, han iniciado la comercialización de otros productos agroforestales como el chocolate.

Implementación de las Escuelas Agroecológicas

La agricultura y la economía tradicionales campesinas del Caquetá, en el sur de Colombia, en gran parte han sido absorbidas por la siembra, producción y mercadeo del monocultivo de la coca, la cual se trasladó de la parte baja de sierras a las zonas de montaña. Allí viene causando un fuerte impacto ambiental por una gran deforestación con la tala y quema de selva para la siembra de ese cultivo, el uso intensivo de agroquímicos en las plantaciones y en su procesamiento posterior. Estas acciones contaminan las aguas de las microcuencas abastecedoras de agua potable de los municipios y acueductos locales.

Así las cosas, en el área rural no existen actualmente las mínimas condiciones para adquirir conocimientos técnicos y prácticos en el manejo racional de los recursos naturales, imprescindibles para desarrollar actividades agrícolas que propicien la articulación de la producción de los municipios con el departamento y el país. Este vacío genera el desplazamiento de los campesinos, la dependencia de alimentos provenientes de otras zonas del país y la inserción de la población a grupos irregulares, al margen de la ley, proceso que reduce la calidad de vida de los moradores del departamento.

Como una alternativa a esta problemática, y mediante la participación de la comunidad y los centros educativos, surge la propuesta de establecer las Escuelas Agroecológicas como una estrategia de prevención frente al conflicto armado, la erradicación de cultivos de uso no lícito y de garantizar la seguridad y soberanía alimentaria. Mediante estas Escuelas, y con el apoyo de las instituciones del Estado, los habitantes de la zona podrán dar inicio a una serie de proyectos productivos.
2. Objetivos y acciones
Las Escuelas Agroecológicas serán espacios que promuevan la producción agropecuaria con principios ecológicos a través de la recuperación de los saberes y recursos locales, el fortalecimiento de la organización comunitaria, la defensa del territorio, la identidad y la recuperación de la historia. Además, buscarán apoyar a las familias de la región para sacar adelante cada uno de los proyectos productivos familiares y comunitarios.

Al implementarse, las Escuelas Agroecológicas se convierten en una estrategia para la prevención de estas patologías sociales, ambientales, políticas, económicas y culturales, rediseñando los modelos convencionales hacia sistemas de producción sostenibles, aplicando la armonía del hombre y la naturaleza, con prácticas agroecológicas que busquen el desarrollo productivo y social de estos municipios, a través de la articulación del campo y la ciudad, con la transformación de productos del sector rural, fortaleciendo las economías locales y la autosuficiencia alimentaria.

Los sistemas de producción deben ser económicamente rentables, ecológicamente viables y socialmente justos. Para ello las Escuelas deben adoptar nuevas prácticas en el manejo racional de los recursos naturales, los cuales irán encaminados a una agricultura y una ganadería ecológicas, de bajos costos y de fácil manejo, utilizadas en modelos agroforestales para la producción de las especies domesticadas, proporcionando a las familias caqueteñas una autosuficiencia alimentaria balanceada y sana, cuyos excedentes podrán ser comercializados ordenadamente en el mercado local y regional.

La instrucción impartida en las Escuelas debe generarse desde una perspectiva holística, que busque formar líderes comunitarios con un papel preponderante como ciudadanos políticos en una democracia participativa, entendiendo sus deberes y derechos en un sistema donde se busca la justicia y la equidad social. Se pretende enseñar y conscientizar a la población rural del municipio para instalar y manejar modelos sostenibles económica y ecológicamente, para que los campesinos puedan acceder por sí mismos a una mejor calidad de vida y el desarrollo de las nuevas generaciones

Los estudiantes rurales deben comprender la importancia estratégica que tiene la Cuenca Alta del río Amazonas para manejar racionalmente una de las zonas de mayor biodiversidad del mundo, desde la óptica de conservar produciendo y producir conservando, y hacer propia la necesidad de desarrollar modelos sostenibles, aprovechando las potencialidades biológicas locales, dimensionando escenarios futuros para planificar a mediano y largo plazo el desarrollo agropecuario de la región.

Áreas de Formación de las Escuelas Agroecológicas

1- Educación y Capacitación

Se debe poner en práctica una propuesta pedagógica con base en métodos participativos de educación no formal y de educación popular. Partimos del principio de "aprender y descubrir-haciendo", con la intención de coadyuvar al fortalecimiento de las capacidades de la población rural y propiciar procesos de autogestión comunitaria a través de talleres teórico-prácticos que contribuyan a formar facilitadores de procesos de cambio. Este trabajo debe ponerse a disposición de todos los involucrados en el desarrollo rural y la conservación de los recursos naturales: comunidades y organizaciones campesinas, centros de investigación y educativos, así como asociaciones civiles.

2- Investigación

Más que definir un currículo cerrado de temas y herramientas metodológicas participativas, las Escuelas deben interesarse en la construcción de una propuesta pedagógica en transformación permanentemente. La necesidad de aprender a partir de los resultados de proyectos en los cuales la participación es un tema central, puede llevarnos a desarrollar marcos de monitoreo y evaluación, específicamente diseñados para dar seguimiento a procesos participativos y a consolidar el desarrollo de las comunidades campesinas.

3- Acompañamiento y evaluación de procesos participativos

La aplicación del marco de monitoreo y evaluación permite a las Escuelas ofrecer asesoría y acompañamiento a lo largo de los procesos participativos. En este nivel, la intención es que el monitoreo y la evaluación generen información que permita a los participantes detectar posibles errores o lagunas de información, aprender a corregir y redireccionar su trabajo durante el proceso formativo y no al final del mismo.

4- Vinculación interinstitucional para la elaboración, gestión y ejecución de proyectos

El sistema propende a la formación de amplias redes de alianzas con organizaciones afines a los objetivos de las Escuelas, que son el eje estratégico de vinculación. En este terreno se debe orientar bajo los principios de apoyo mutuo y acción conjunta, para impulsar los procesos alternativos para el desarrollo del campo caqueteño. Las Escuelas promoverán la creación de ámbitos de intereses comunes para gestionar y llevar a cabo acciones junto con otras instituciones que abarquen temas tan variados como capacitación, educación, investigación, proyectos productivos, comercialización, etc.

En una región como el Caquetá no se puede restringir la formación a líneas específicas y a contenidos especializados de un solo renglón de la economía agropecuaria. Consideramos que nuestros estudiantes rurales deben acceder a una formación integral que les permita regenerar modelos productivos dentro de un sistema agroecológico y sustentable, que pueda alcanzar la autosuficiencia alimentaría y desarrollar mercados locales y regionales, teniendo como base la organización comunitaria.

Globalización, soberanía alimentaria y agroecología

La ola de la globalización económica de la última década ha llevado a los diferentes gobiernos de los países en vías en desarrollo a aplicar un modelo Capitalista y Neoliberal como la única opción política para "mejorar sus economías". La visión dogmática de considerar a las leyes del mercado como el único instrumento de reactivación económica, le ha significado a éstos países altos costos sociales y ambientales, cuyo resultado ha sido un mayor incremento de la brecha social y la consolidación de pequeños grupos económicos.
Podemos decir ahora, los mayores beneficiados de la globalización han sido las grandes empresas transnacionales, que apoyándose en los acuerdos de la OMC y el GATT han logrado penetrar y controlar con mucha facilidad las economías de los países en vías de desarrollo. Nuestros gobiernos ávidos de inversiones y "captación de divisas" facilitaron política y normativamente para que la nueva colonización económica se implemente sin límites.
Podemos citar una serie de ejemplos de sus impactos negativos en todos los rubros de la actividad productiva; lo que ha logrado el modelo es destruir la base productiva de las naciones y el control absoluto del mercado. Los grandes perdedores de esta "ola de la globalización económica" son sectores productivos nacionales que empujados a la competitividad del mercado, sin gozar ningún tipo de protección terminaron fuera del mercado, generando desempleo y altos niveles de inseguridad social.
Las repercusiones de mayor impacto se han producido en el sector rural, la política alimentaría de los países basada principalmente en la importación de alimentos subsidiados ha tenido efectos directos no sólo en la seguridad alimentaría, si no también en nuestra propia soberanía alimentaría. Las secuelas del neoliberalismo a este nivel han sido desastrosas, agudizando la pobreza rural y acelerando la migración del campo a las ciudades de grandes grupos humanos sin esperanzas. En este escenario el sector más vulnerable son las mujeres, por que tienen que enfrentar el desafío permanente de resolver su sobre vivencia.
En la agricultura, el modelo esta sustentado en los principios y prácticas de la "revolución verde" y biotecnologia el cual causa un "crecimiento económico desigual" dentro de los productores. Bajo estas condiciones existe un " modelo de agricultura capitalista" que se beneficia de los recursos de inversión, tecnología, crédito, entre otras y otra la "agricultura campesina" que históricamente ha sido abandonada y desplazado hacia tierras marginales, sin acceso a los bienes y servicios productivos que les permita su desarrollo y competitividad.
Hoy en día con el apogeo de la globalización, la OMC considera que " la alimentación debe ser considerada como una mercancía", con esta visión evidentemente la seguridad alimentaría deja de ser prioritaria, en consecuencia será difícil que los países pobres puedan librarse del hambre y la miseria. Además se realizan acuerdos donde se consideran: mejorar el acceso al mercado por la vía de las importaciones, reducir el apoyo doméstico para la agricultura y reducir las subvenciones para la agricultura de exportación. Estos cambios realmente sólo favorecerán a los países desarrollados del Norte y a las grandes transnacionales.
Estos acuerdos también afectaran directamente la base productiva de más del 70% de pequeños productores en América Latina, que a pesar de ser los mayores proveedores de alimentos para la población, serán desplazados del mercado por la dificultad de competir con los alimentos importados (subsidiados).
Muchos países han logrado mejorar su productividad, pero no han logrado mejorar sus ganancias, con los precios que genera la liberalización del mercado, ni siquiera han podido recuperar sus inversiones. La causa principal de esta situación es la cada vez mayor importación de alimentos como la soya, trigo, maíz, entre otros, que vienen sustituyendo con mucha facilidad a los alimentos nacionales. Pero, el problema no termina a este nivel, los acuerdos imponen el modelo, que homogeniza los sistemas de producción, la especialización es planteada como una orientación para competir, se deja de lado la diversificación productiva que es la base para la seguridad alimentaría.
Todo ello, tiene repercusiones a la seguridad y soberanía alimentaría, el cual debe ser compatible con la equidad social, cultural y de género en la producción, el acceso y la distribución de alimentos apropiados. Este enfoque implica una dimensión cultural, educativa y productiva, que debe estar en función de rescatar la identidad, las prácticas y métodos de la agricultura campesina. Lamentablemente estas premisas de la seguridad alimentaría, no son implementadas ni comprendidas por los gobiernos; se acepta las directivas de las instituciones multilaterales para implementar el modelo, que les impone el ajuste estructural de la economía y la liberalización.
Esta situación empuja a los gobiernos a desarrollar programas de ayuda alimentaría, a través de comedores populares, que muchas veces es utilizado políticamente por los gobernantes de turno para mantenerse en el poder, en este sentido la pobreza empuja al asistencialismo, la manipulación y no genera procesos creativos para mejorar la base productiva.
La defensa de la seguridad alimentaría pasa por evitar la importación masiva de los alimentos, aprovechar los alimentos nacionales y estimular la diversificación productiva y alimentaría de la población. Para ello se requiere estabilidad productiva y autonomía de los grupos locales, también se requiere confiabilidad en la calidad de los alimentos, conservación de los recursos naturales y la preservación de los ecosistemas. Es importante incorporar la dentro de esta causa las iniciativas de las personas y las organizaciones a ejercer sus derechos sociales para lograr su propia seguridad y soberanía alimentaría. Por ello La Unión Nacional Agroalimentaria de Colombia UNAC y la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación y la Agricultura UITA, consideran necesario realizar seminarios, Foros, Encuentros, para generar espacios de debate, reflexión y el desarrollo de propuestas para enfrentar los efectos de la globalización en los países en vías de desarrollo y en especial Colombia.

Los modelos de desarrollo rural en América Latina y la construcción de alternativas locales

"Hoy en día, la agricultura globalizada y su tecnología han permitido la industrialización de la naturaleza, los monocultivos y mono especies, el uso de insumos de origen industrial y fósil, plaguicidas, fertilizantes, hormonas, trasgénicos y además el conocimiento científico como único camino, desconociendo el conocimiento ancestral y el saber popular de comunidades indígenas y campesinas para darle paso a las grandes cadenas agroalimentarias, la exportación y los agrocombustibles."
En la historia de América Latina los modelos de desarrollo rural dominantes se han ubicado con claridad en el proyecto civilizatorio occidental.
Es por tal razón que en la actualidad la mayoría de los modelos de desarrollo se ubican en la perspectiva neoliberal y de la globalización económica considerando básicamente dentro de este proyecto civilizatorio elementos como: la industrialización y la urbanización como objetivos, las relaciones sociedad-naturaleza, las relaciones entre ciudad y campo, los procesos económicos y la naturaleza y ell papel de la ciencia y la tecnología donde el modelo de desarrollo rural es considerado la base del desarrollo urbano e industrial. La agricultura como industrialización de la naturaleza a partir de la propuesta tecnológica de las revoluciones verdes y la diversidad rural como obstáculo a vencer.
Hoy en día, la agricultura globalizada y su tecnología han permitido la industrialización de la naturaleza, los monocultivos y mono especies, el uso de insumos de origen industrial y fósil, plaguicidas, fertilizantes, hormonas, trasgénicos y además el conocimiento científico como único camino, desconociendo el conocimiento ancestral y el saber popular de comunidades indígenas y campesinas para darle paso a las grandes cadenas agroalimentarias, la exportación y los agrocombustibles.
Este modelo impuesto en América Latina viene generando resultados negativos en la región como el intenso deterioro ambiental, la pobreza y la exclusión rural, la emigración y desintegración comunitaria,la desaparición de culturas rurales, la pérdida de la soberanía alimentaria y la pérdida de la agrodiversidad
En coherencia con las tendencias globales y como mecanismo de resistencia, hay en América Latina un creciente movimiento social hacia la sustentabilidad rural. Existen múltiples experiencias en LA, que comienzan a mostrar la viabilidad económica, social, ambiental y cultural de estas propuestas.
En razón de la macrodiversidad de América Latina, las experiencias abarcan contextos sociales, políticos y ambientales muy diversos. Son experiencias en las que confluyen muy diversos actores sociales –campesinos, indígenas, consumidores, ecologistas, ONG, universidades, empresas y los distintos niveles de gobierno.
En esta búsqueda de la sustentabilidad rural desde lo local los diferentes actores sociales han identificado elementos comunes para fortalecer la agricultura familiar, mantener la cultura rural, contribuir en la solución a la pobreza, buscar la sustentabilidad rural, y buscar equilibrar las relaciones ciudad-campo
Lo que a generado la viabilidad de las transformaciones rurales basadas en un enfoque de extensión de campesino a campesino. Dondelos campesinos han aumentado su conocimiento sobre agricultura sustentable, y han adquirido un papel relevante en la formación de otros agricultores, con importantes grupo de campesinos que actúan como formadores en los talleres y encuentros.
Su enseñanza parte de restablecer la relación con la tierra y la naturaleza, de esa relación se construye la identidad campesina conformada por varios tipos de vínculos, el primero es la integración campesino-tierra-trabajo, que considera la relación de armonía con la tierra y de respeto por los elementos que la componen: los animales, las plantas, los árboles y el agua.Esa relación permite tomarle aprecio a la tierra, y genera orgullo en el campesino, porque el trabajo del campo une a las familias y las arraiga a la comunidad.
Otra es la relación campesino-semillas. Las semillas nativas representan para el campesino la seguridad alimentaria, la libertad de pensar, de hacer y su autonomía. La semilla que identifica al campesino es el maíz, por ser el alimento base de la familia, por sus múltiples significados y usos.
La relación campesino-familia-comunidad, en donde consideran a la mujer como el centro de la familia, y la familia la razón de ser de un campesino: porque toda su identidad gira en torno a producir la tierra para asegurar el sustento y la reproducción de los suyos. (Bernardo 2007)
Por eso hoy debemos reflexionar en sentido ha que la marginación y pobreza del campo en Latinoamérica provoca la emigración y el abandono. Las alternativas de agricultura sustentable y comercio justo deben ser lo suficientemente atractivas para la gente joven en las zonas rurales, y permitirles vivir con dignidad, preservar sus recursos naturales y fortalecer su identidad cultural y comunitaria.
Es quizá la única manera que las experiencias con iniciativas locales puedan considerarse como un pequeño esfuerzo en la construcción de la sustentabilidad rural desde la localidad
Son cosas chiquitas, quizá no acaban con la pobreza, quizá no nos sacan del subdesarrollo Pero quizá desencadenan la alegría de hacer y la traduzcan en actos Al fin y al cabo actuar sobre la realidad y cambiarla aunque sea un poquito, es también una manera de probar que la realidad es transformable.
Eduardo Galeano
Alexander Galindo MurciaIngeniero Agro ecólogoUNAC –CAQUETA

Los movimientos sociales rurales en América Latina

El cuestionamiento a fondo del modelo de desarrollo rural, proviene de los movimientos campesinos e indígenas que demandan el reconocimiento de su diversidad y el respeto a sus entornos, sus territorios y sus formas de utilizar los recursos naturales. Los movimientos campesinos e indígenas proponen un proyecto civilizatorio alternativo, que retoma los aspectos culturales y ecológicos más relevantes para enriquecer los procesos de búsqueda hacia la sustentabilidad rural."
El contexto: la crisis ambiental global y los movimientos sociales rurales
Los modelos de desarrollo son el reflejo concreto de un proyecto civilizatorio, de una visión del mundo y comprende el conjunto de valores, de símbolos, de conocimientos, el sentido de trascendencia, de realización humana, las ideas sobre la democracia, la comprensión de la naturaleza, del trabajo, de la producción material. El proyecto occidental ha sido el dominante, y ahora sus resultados muestran una crisis global y multidimensional, es una crisis civilizatoria donde se Incluye lo ecológico, lo social, lo económico, lo cultural, lo político, lo ético, en un complejo entramado conocido como crisis de la modernidad.
Los modelos de desarrollo presentan diversas variantes en sus formas de aplicación, sin embargo, tienen entre sí un origen común y una serie de elementos que comparten como: La industrialización y la urbanización como objetivos, las relaciones sociedad-naturaleza, las relaciones entre ciudad y campo, los procesos económicos y la naturaleza, el papel de la ciencia y la tecnología.
El modelo actual de desarrollo rural propone una serie de herramientas tecnológica basadas en la Industrialización de la naturaleza el Monocultivos y mono especies, el Uso de insumos de origen industrial y fósil, los Plaguicidas, fertilizantes, hormonas, transgénicos El conocimiento científico como único camino, las -Grandes cadenas agroalimentarias y la Exportación y agrocombustibles.
La crisis civilizatoria
La dimensión ecológica de la crisis se expresa en un deterioro global de las condiciones naturales que hacen posible la vida en el planeta, y que ponen en peligro nuestro futuro como especie. –el cambio climático-ambiental. De acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 20 % del total de la población del planeta, hace uso de 80 % de los recursos naturales, dejando a 80% restante de la población, solo el uso de 20% de estos recursos naturales.
Además de la destrucción de la naturaleza, el proyecto civilizatorio no ha resuelto el problema de la pobreza y la marginación, por el contrario la ha aumentado y esto constituye la dimensión social de la crisis. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, 800 millones de seres humanos padecen hambre crónica, mientras que 14 millones mueren de hambre cada año, y 35,000 niños mueren diariamente por hambre.
La crisis alimentaria
En Latinoamérica se encuentra el 45%, del total de los campesinos mundiales. En la actualidad los campesinos, disponen de 33% de la superficie cultivable y son 26% de la población económicamente activa.
Estos campesinos además de alimentarse ellos y sus familias, se encargan del 40% de la producción para el mercado interno y 35% de los productos de exportación. Los campesinos latinoamericanos producen 77% del fríjol, 51% del maíz y 61% de las papas, así en Bolivia aportan 80% de la producción agrícola, en Perú 55%, en México 47 %, en Brasil 40% y en Chile 38% (FAO 2004). Pero ha pesar de estas cifras Crece el sector agrícola y la economía agrícola FAO 2006, crece la desnutrición y el hambre en el medio rural FAO 2006, crece el deterioro ambiental y la insustentabilidad rural ONU 2005, crece la emigración hacia las ciudades y EUA (ONU 2006). Desaparecen culturas rurales e indígenas (ONU 2006), el 80 % de los indígenas se encuentran en pobreza extrema (ONU 2005) y el 51 % de los pobres se ubica en el campo. (ONU 2005)
Los movimientos sociales rurales y la construcción de la sustentabilidad
La crisis de la modernidad, ha provocado un creciente cuestionamiento de carácter global del desarrollo modernizador y su etapa neoliberal como modelo único. Ha generado un amplia búsqueda de alternativas de desarrollo en la cual, participa un espectro variado de instituciones, actores y movimientos sociales.
A pesar de los diferencias, existe un creciente consenso acerca de la necesidad de establecer otro tipo de articulación entre las sociedades humanas, y la naturaleza en los procesos de desarrollo. La perspectiva de la sustentabilidad no se origina a partir de preocupaciones teóricas o académicas, se ubica en una amplia variedad de movimientos ciudadanos y sociales, que incluye entre otros a ecologistas, campesinos, indígenas, mujeres, pacifistas, consumidores y ciudadanos.
Los impactos del modelo de desarrollo occidental, han sido especialmente severos en el mundo rural y sus pobladores indígenas y campesinos y en sus tierras, habitats y recursos naturales.
El cuestionamiento a fondo del modelo de desarrollo rural, proviene de los movimientos campesinos e indígenas que demandan el reconocimiento de su diversidad y el respeto a sus entornos, sus territorios y sus formas de utilizar los recursos naturales. Los movimientos campesinos e indígenas proponen un proyecto civilizatorio alternativo, que retoma los aspectos culturales y ecológicos más relevantes para enriquecer los procesos de búsqueda hacia la sustentabilidad rural.
En una curiosa paradoja estos actores sociales despreciados y condenados por la civilización moderna –ahora en crisis-, con sus cosmovisiones, sus relaciones con la naturaleza, sus hábitos comunitarios, y sus culturas , son parte sustancial de las fuerzas sociales que promueven el cambio civilizatorio.
También existen otros actores de la sustentabilidad rural que debemos considerar; las organizaciones no gubernamentales, los movimientos ecologistas, las universidades, los consumidores y los gobiernos a distintos niveles con elementos comunes en las estrategias para el fortalecimiento de la agricultura familiar, la sustentabilidad de la agricultura, el acceso a la tierra y los recursos naturales, la promoción de la cultura y la vida rural, la sustentabilidad del desarrollo rural, el comercio justo, la gestión local del desarrollo y la multifuncionalidad de la agricultura.
Alexander Galindo MurciaIngeniero AgroecologoUNAC –CAQUETACOLOMBIA

La agroecología: una ciencia para la agricultura sustentable

La sustentabilidad en el medio rural, demanda una reconsideración de las formas de utilización de los recursos naturales en los procesos agropecuarios y forestales y por tanto, la transición hacia actividades productivas sustentables y multifuncionales con criterios como; autosuficiencia, diversificación,equidad, productividad, autonomía y estabilidad. Se orientan hacia un proceso de construcción de saberes y conocimientos en la búsqueda de alternativas tecnológicas para hacia el manejo sustentable de los recursos naturales. Este proceso se inscribe en la perspectiva de nuevos enfoques científicos capaces de dar cuenta de los complejos procesos de desarrollo sustentable.
La agricultura sustentable
Agricultura sustentable: es el desarrollo de sistemas agropecuarios, capaces de mantener su producción a través del tiempo, mejorando la eficiencia biológica y atendiendo a las condiciones sociales y económicas y a las características ecológicas (Altieri 2004)
A través de estos principios se busca menor dependencia de los insumos externos; la soberanía y autosuficiencia alimentaria; los procesos de autogestión y participación comunitaria; el uso de recursos renovables locales; el mantenimiento de la capacidad productiva; el respeto a la diversidad cultural; impactos benignos sobre el medio ambiente; el uso de la experiencia y conocimiento local; el mejoramiento de la diversidad biológica y la atención a los mercados locales y externos. (Gliessman 2002)
La agricultura sustentable es multi-funcional, se asume que la agricultura cumple funciones que no son mercantiles –como las ecológicas, sociales y culturales-, y reconoce que la diversidad de los paisajes rurales, y la riqueza de sus agroecosistemas representan un irrenunciable patrimonio de las sociedades. Reconociendo también las diferentes aportaciones de la agricultura a las sociedades, y se orienta hacia estrategias que incluyen el agroturismo, la conservación de paisajes rurales, la diversificación de actividades y cultivos; los productos locales y de calidad, nuevas formas de organización rural, apoyo a la agricultura familiar, e interacciones con consumidores urbanos (Van der Ploeg et al 2004)
Las fuentes de la agroecología
La Agroecología surge en Latinoamérica como una respuesta para encarar la crisis ecológica y los problemas sociales y medioambientales generados por ella, desde el manejo sostenible de los recursos naturales y el acceso igualitario a ellos. (Altieri 1999)
La agroecologia se basa en Las Ciencias agrarias, ecología, estudios del desarrollo Los movimientos sociales Los sistemas tradicionales de producciónen un sentido amplio es un enfoque de la agricultura más ligado al medio ambiente y más sensible socialmente, centrado no sólo en la producción sino también, en la sostenibilidad ecológica de los sistemas de producción (Hecht 1999)
La Agroecología es la disciplina científica que enfoca el estudio de la agricultura desde una perspectiva ecológica y es definida como un marco teórico cuyo fin es analizar los procesos agrícolas de una manera más amplia, a la Agroecología le interesa no solo la maximización de la producción de un cultivo en particular sino más bien, la optimización del agro ecosistema como un todo (Altieri 2004)
La Agroecología es la base científica para la búsqueda de formas de agricultura sustentable, como elementos de estrategias de desarrollo alternativo.se inscribe naturalmente en aquellas corrientes de pensamiento se orientan hacia nuevas perspectivas
Los elementos de la agroecología consideran el manejo ecológico de los recursos naturales, ell enfoque de la complejidad, la coevolución social y ecológica,a dimensión local y el desarrollo endógeno, el conocimiento campesino e indígena, la diversidad ecológica, cultural y productiva(Sevilla 2007)
El agro ecosistema: un concepto central en agro ecología
Es un ecosistema modificado por la intervención humana para la producción agrícola, pecuaria o forestal, es el resultado de la coevolución entre los procesos sociales y los procesos naturales que se desarrollan en forma paralela e interdependiente en un contexto histórico específico.
El agroecosistema es una construcción social producto de la coevolución entre las culturas humanas y la naturaleza. Y es la manera en que cada grupo humano altera la estructura y dinámica de cada ecosistema, supone la introducción de un nuevo tipo de diversidad -la humana-, al incluir en el manejo de los recursos el sello propio de su identidad cultural.
La agroecologia como ciencia debe considerar principios que nos permitan el manejo de los ecosistemas. La diversificación vegetal y animal a nivel de especies y/o genética en tiempo y espacio, El reciclaje de nutrientes y materia orgánica optimizando la disponibilidad y balance de nutrientes., La provisión de condiciones edáficas óptimas vía materia orgánica, estimulando la biología del suelo.La minimización de pérdidas de suelo y agua.El control de la erosión y manejo del microclima y Las interacciones plantas-plantas, plantas-animales y animales-animales.
Actualmente son más de 400 mil pequeños productores, indígenas y campesinos en América Latina, certificados como orgánicos los que continúan desarrollando a diario en sus parcelas la producción de alimentos sanos.Donde la superficie agrícola mundial que se dedica a la agricultura orgánica el 24.2% corresponden a América Latina. Dentro de este panorama es necesario subrayar a la pequeña producción agroecológica, que forman el grueso de las fincas identificadas, cuyo promedio de las fincas ronda las 5 hectáreas.
Es por eso que hoy debemos reflexionar por que el El campo y el medio ambiente en América Latina esta en grave crisis, las tendencias globales y los movimientos sociales se orientan hacia la sustentabilidad y Los movimientos sociales hacen avanzar a la agricultura sustentable en Latinoamérica.
Es necesario un nuevo tipo de consumidor más responsable, sustentable y orientado al comercio justo.
Alexander Galindo Murcia Ingeniero Agroecologo UNAC –CAQUETA COLOMBIA

El actual modelo agrícola en Colombia: ¿para qué y para quién?

En la agricultura de Colombia hay una gran crisis aún oculta la avanzada edad de los campesinos, pero hay algo peor, las transnacionales y el gobierno desean el vaciamiento del agro, y promueven todo tipo de políticas para que los jóvenes emigren a la ciudad.
EL ACTUAL MODELO AGRÍCOLA EN COLOMBIA: ¿PARA QUÉ Y PARA QUIÉN?
ALEXANDER GALINDO MURCIAINGENIERO AGROECOLOGOUNION NACIONAL AGROALIMANTARIA DE COLOMBIAFLORENCIA CAQUETA
En la agricultura de Colombia hay una gran crisis aún oculta la avanzada edad de los campesinos, pero hay algo peor, las transnacionales y el gobierno desean el vaciamiento del agro, y promueven todo tipo de políticas para que los jóvenes emigren a la ciudad. Esto lleva a la pérdida de autoestima entre los campesinos, que ven cómo sus hijos abandonan la tierra y rechazan la actividad rural. El joven campesino no desea identificarse a sí mismo como campesino. La mayoría se lo hace como “hijos de campesinos”, queriendo decir: “Yo estudié, tengo educación, no soy un campesino”.
Hoy la SITUACION DE LOS PROFESIONALES DE LAS CIENCIAS AGRARIAS es de desesperanza los sueños y las expectativas de trabajo para los profesionales es cada vez más incierta, debido principalmente a tres razones, entre otras, A la decadencia de los estados como fuente tradicional de empleo de profesionales.
Por la falta de credibilidad en los profesionales, por parte de los productores y campesinos para atender sus demandas a partir de recomendaciones tecnológicas apropiadas, adecuadas y apropiables para incrementar procesos productivos sostenibles a largo plazo y por pretender transformar todas las soluciones de los problemas de los ecosistemas productivos agropecuarios en normas (recetas) estandarizadas, solamente a partir de la recomendación y la utilización de insumos (venenos, máquinas y fertilizantes altamente solubles).
Situación que se ve reflejada Actualmente las facultades de las ciencias agropecuarias que no son capaces de formar profesionales con herramientas oportunas y eficaces para enfrentar los retos de una economía globalizada, impositiva y voraz.
Las facultades están graduando profesionales para los cuales no existe un mercado laboral. Y Los contenidos curriculares universitarios no han variado en los últimos 30 a 40 años, las facultades forman profesionales carentes de una visión sistémica y se limitan, casi exclusivamente, a estimular la aprobación de cursos y a ganar grados, forman profesionales con una mentalidad de asalariados, por lo que si no reciben un salario tienen poca iniciativa para montar una empresa o proponer un sistema productivo independiente a partir del cual subsistan.
Es necesario que las facultades de las ciencias agrarias pasen de una formación en agricultura basada en el desarrollo tecnológico propio de la revolución verde y la biotecnologia, en la que la producción agropecuaria se ha basado en el uso de venenos, fertilizantes, máquinas, semillas híbridas y OMG que han hecho a la producción dependiente de tecnologías importadas, a una agricultura con el real enfoque Agroecológico, con una visión más amplia, que pretenda la sostenibilidad y sustentabilidad de los ecosistemas productivos respetando las condiciones del medio ambiente, los recursos naturales y al ser humano
Estrategias y acciones
Promover la formación de docentes en la agroecología, a través de cursos de capacitación y seminarios de actualización (teórico-prácticos) y reciclaje de profesionales de todos los sistemas oficiales de educación (universidades e institutos intermedios), caracterizando los contenidos técnicos por su interdisciplina y multidisciplina.
Creación de centros de investigación en agroecología, de forma descentralizada, al servicio de la experimentación y la educación de proyección social, de acuerdo a las necesidades locales que las comunidades campesinas indigenas y afrodecendientes exijan.
Promover la investigación en las diferentes áreas de la agroecología, vinculando los cursos de formación teórica a las prácticas de campo, aprovechando las experiencias de las diferentes comunidades campesinas y respetando sus unidades culturales.
Incentivar, coordinar y crear metodología de investigación participativa con las comunidades campesinas, reconociendo la investigación formal que las mismas realizan y no el conocimiento científico como única salida.
Respetar, identificar y documentar el saber tradicional de las comunidades campesinas en el manejo d los agroecosistemas, como un mecanismo de la preservación genética y de su diversidad cultural
Desarrollar criterios, indicadores y metodología que permitan evaluar y monitorear la sostenibilidad de la agricultura y el impacto de la tecnología, abordando los costos ambientales.
Promover la publicación y el intercambio de material bibliográfico a nivel regional, nacional e internacional
El programa de lucha que se adopte en defensa del agro y la seguridad social, debe recoger la exigencia de defender nuestra SOBERANÍA ALIMENTARIA , sin la cual no habrá de manera alguna, garantía de una alimentación completa y balanceada para nuestro pueblo, y en consecuencia, la salud de la nación, pero muy especialmente la de los sectores más pobres, quienes sufrirán una mayor mengua