Durante miles de años, casi tantos como llevamos en pie sobre la tierra, los seres humanos utilizamos los recursos naturales de nuestro entorno para el cuidado de nuestra salud, y las plantas medicinales han sido, quizás, el principal testigo y producto de esta interacción que tantos beneficios a generado a la humanidad y los que aun faltan por brindarnos.
Sin embargo los avances de un modelo de agricultura convencional y del cuidado de la salud moderna industrializada y mercantilizada, están amenazando seriamente el desarrollo tradicional y cultural de las comunidades campesinas e indígenas, que en los últimos 50 años hemos visto como detrás de la desaparición de ambientes naturales y culturas locales se han marchado para siempre conocimientos y recursos en todos los rincones del planeta.
Ha pesar de todo en los últimos años se ha venido tomando conciencia que, junto al esfuerzo de comunidades campesinas e indígenas por rescatar, proteger y defender sus recursos, ha llevado ha que en muchos países se estén realizando campañas para proteger las plantas medicinales y permitir que se continúen usando como uno de los principales recursos para la salud.
Para poder lograr que estas actividades vengan teniendo eco en las comunidades la Agroecología a jugado un papel muy importante ya que se ha convertido poco a poco en un nuevo paradigma para el desarrollo sostenible de los campesinos; aspectos como la recuperación de los conocimientos tradicionales, el uso de tecnologías apropiadas, la protección de los recursos naturales, la independencia de los mercados de insumos, la organización y participación comunitaria, la soberanía y autosuficiencia alimentaría y la salud integral de las familias campesinas, son algunos de los principales objetivos que ha tenido este enfoque en el desarrollo de los pequeños productores.
En este orden de ideas, la medicina natural se convierte en un tema relevante para alcanzar los objetivos de la Agroecología, dirigidos al bienestar y desarrollo sostenible de las comunidades campesinas e indígenas; de hecho, el uso de las plantas medicinales no solo genera ventajas importantes en la agricultura orgánica, si no que propicia el establecimiento de nuevas relaciones entre las personas y su medio ambiente.
La tierra no es solo dadora de alimento si no también de los remedios que necesita los animales y nosotros los humanos preservar la salud.
Las plantas medicinales y el conocimiento tradicional ligado a su cultivo, ayuda en el restablecimiento y/o mantenimiento de un estado integral en las personas o en los animales y obedece solo a un conocimiento popular heredado de generaciones en generaciones, del cual, todos hemos somos y seremos depositarios de una u otra manera.
El saber popular y la medicina natural no constituyen esencialmente una recopilación de recetas. Es básicamente una provocación al innovador, al explorador, al iniciado en el lenguaje alquímico, al convencido de la vía popular, al constructor del desarrollo culturalista desde adentro y hacia dentro
Mario Mejia.
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